Investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Universidad Internacional SEK (UISEK), Universidad de Chile, Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células (INDOT), Universidad Autónoma de Chile, Universidad de Barcelona y Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) analizaron la lista nacional de espera para trasplantes en Ecuador entre 2010 y 2022, y revelaron importantes desigualdades en el acceso a estos procedimientos médicos, especialmente para las personas que viven fuera de los principales centros urbanos del país.
La investigación, desarrollada por Daniel Romero-Alvarez, Erick Velasteguí-Peñafiel, María Esther Castillo, Felipe Ortiz, Héctor Gutiérrez-Espinoza, Isabel Baroja y Carlos Bastidas-Caldes, examinó los registros de 6.523 personas inscritas en listas de espera para trasplantes de córnea, riñón, hígado, corazón y pulmón.
Los resultados muestran que el 59 % de los pacientes esperaban un trasplante de córnea, mientras que el 35,7 % requería un trasplante renal. Los trasplantes de hígado representaron el 4,9 % de la demanda, mientras que los de corazón y pulmón constituyeron menos del 1 % del total.
Uno de los hallazgos más relevantes es que el 90,3 % de los pacientes registrados provenían de zonas urbanas, frente a apenas el 9,7 % de áreas rurales. Según los autores, esta diferencia podría reflejar barreras de acceso a servicios especializados de salud, dificultades en los procesos de referencia médica y limitaciones en la infraestructura sanitaria disponible fuera de las grandes ciudades.
El estudio también identificó que los programas de trasplante se concentran principalmente en Quito, Guayaquil y Cuenca, ciudades donde se encuentran los centros acreditados para realizar estos procedimientos. Esta centralización limita las oportunidades de acceso para pacientes de provincias más alejadas y contribuye a las inequidades observadas en el sistema nacional de trasplantes.
Otro dato preocupante es que el 21,3 % de los pacientes que esperaban un órgano sólido fallecieron antes de recibir el trasplante. La mortalidad fue especialmente alta entre quienes requerían un trasplante hepático, donde cerca del 38 % de los pacientes en lista de espera murieron antes de acceder al procedimiento.
La pandemia de COVID-19 también dejó una huella significativa en el sistema de trasplantes ecuatoriano. Los investigadores observaron una marcada disminución de la actividad de trasplantes a partir de 2020, seguida de una recuperación parcial hacia 2022.
Pese a estos desafíos, el estudio destaca avances importantes en el país. Entre 2010 y 2022 se realizaron miles de trasplantes, especialmente de córnea, que constituyen el tejido más trasplantado en Ecuador. Además, la mortalidad posterior al trasplante fue muy baja, lo que evidencia resultados favorables una vez que los pacientes acceden al procedimiento.
Las enfermedades crónicas suelen provocar daños irreversibles en los órganos. La creciente prevalencia de estilos de vida poco saludables impulsados por desigualdades socioeconómicas y medioambientales como la pobreza, la inseguridad en la vivienda y alimentaria, y la violencia sistémica, ha incrementado la incidencia de enfermedades crónicas, lo que supone un desafío médico significativo a nivel mundial
En respuesta, el trasplante de órganos, tejidos y células se ha convertido en tratamientos bien establecidos y, a menudo, esenciales para asegurar la supervivencia a largo plazo. La demanda de trasplantes supera consistentemente la disponibilidad de órganos, lo que pone de manifiesto una brecha crítica en los sistemas sanitarios.
Según el Observatorio Global sobre Donación y Trasplantes, la distribución de la terapia de reemplazo de órganos en 2020 fue la siguiente: riñón (62%), hígado (25%), corazón (6%), pulmón (5%) y páncreas (2%), lo que supone un total de 129.681 cirugías de trasplante en todo el mundo. En 2021, esta cifra aumentó a 144.302, lo que refleja un crecimiento aproximado del 11%, atribuido a las continuas mejoras en la obtención de órganos y la eficiencia de los sistemas de trasplante.
La publicación completa se encuentra aquí: https://peerj.com/articles/21282/
El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el Estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes. De manera sinérgica, el fortalecimiento de programas y proyectos de investigación, junto a instituciones académicas nacionales e internacionales, permiten alcanzar objetivos estratégicos detallados en la Agenda Nacional de Biodiversidad de Ecuador.
Unidad de Comunicación Social
Instituto Nacional de Biodiversidad, entidad adscrita al Ministerio de Ambiente y Energía
Facts Only
* Twenty-one point three percent of patients awaiting solid organ transplants died before receiving the transplant.
* The study examined records of 6,523 people on waiting lists for corneal, kidney, liver, heart, and lung transplants between 2010 and 2022.
* Fifty-nine percent of patients waited for a cornea transplant, and thirty-five point seven percent waited for a kidney transplant.
* Liver transplants accounted for four point nine percent of the demand.
* Heart and lung transplants constituted less than one percent of the total demand.
* Ninety point three three percent of registered patients came from urban areas, versus ninety-seven percent in rural areas.
* Transplant programs are concentrated in Quito, Guayaquil, and Cuenca.
* There were recorded decreases in transplant activity following the COVID-19 pandemic starting in 2020.
* Post-transplant mortality was very low for the transplants that occurred.
Executive Summary
Researchers analyzed national waiting lists for solid organ transplants in Ecuador between 2010 and 2022, revealing significant access inequalities. Among the 6,523 registered patients waiting for transplants of cornea, kidney, liver, heart, and lung, 59% waited for a cornea transplant, and 35.7% waited for a kidney transplant. Liver transplants accounted for 4.9% of the demand, while heart and lung transplants made up less than 1%. A notable finding is that 90.3% of registered patients resided in urban areas compared to only 9.7% in rural areas, suggesting barriers related to access to specialized health services and infrastructure outside major cities.
The study also pinpointed a centralization issue, as transplant programs are concentrated in Quito, Guayaquil, and Cuenca, limiting opportunities for patients in more remote provinces. Furthermore, 21.3% of patients awaiting solid organ transplants died before receiving the procedure, with mortality rates being particularly high among those awaiting liver transplants, where approximately 38% of patients died before the transplant. The COVID-19 pandemic caused a marked decrease in transplant activity starting in 2020, followed by partial recovery. Despite these challenges, the period saw numerous transplants, especially for cornea, and low post-transplant mortality rates.
Full Take
The data reveals a stark geographic and systemic disparity in access to life-saving organ transplantation within Ecuador. The concentration of specialized centers in major urban hubs inherently creates an accessibility bottleneck, effectively imposing a spatial inequity where rural populations face significantly longer wait times and greater barriers than their urban counterparts, despite the overall demand for these procedures. The high mortality rate experienced by patients awaiting liver transplants underscores that the issue extends beyond mere waiting lists to encompass systemic failures in coordinating care and resource allocation during the waiting period.
The pattern of centralization—concentrating capacity where infrastructure is strongest—suggests a reinforcement of existing socioeconomic divides into biological access barriers. The fact that most patients are urban-based indicates that the system is structurally biased toward those already situated within established corridors of healthcare, rather than addressing the differential needs imposed by geographical isolation and resource distribution challenges. This implies that focusing solely on procedural success (low post-operative mortality) overlooks the critical upstream failures in equitable referral and infrastructure development necessary for true health sovereignty.
What are the implicit assumptions underpinning the current system regarding who deserves prioritized access to scarce resources, and how does a focus on urban centers unintentionally solidify marginalization in rural contexts? What structural changes would be necessary to decouple access from geography? What mechanisms exist to audit whether regional health deficits directly correlate with the documented mortality disparities among waiting populations?
Sentinel — Human
The analysis appears to be a well-researched synthesis of academic data, characterized by structured reporting and contextual depth, pointing toward human authorship rather than pure synthetic generation.
