Vamos a lanzarnos a un momentito de conspiranoia, que siempre es entretenido.
Empecemos con política internacional.
Hete aquí que los Estados Unidos, siempre que han necesitado un casus belli lo han conseguido. Nadie se creería que unos dirigentes de un país sacrificaran voluntariamente a compatriotas para un propósito oculto, pero no olvidemos que cualquier dirigente con ínfulas de gran líder, no dudaría, por un bien mayor claro, hacer una cuenta tan brutal y para la gente corriente, injustificable. Al fin los generales siempre hacen previsión de bajas y les parece aceptable la muerte de muchos de sus conciudadanos si la estrategia así lo aconseja. Es el mismo cálculo pero a nivel político.
Nadie se tragaba lo del "Maine", ni lo del incidente de Tonkin y se ha demostrado históricamente que el ataque de Pearl Harbour fue todo menos una acción sorpresiva, de ahí que las muchas lagunas del 11-S sigan estando presentes.
La Guerra Fría se ganó, el Imperio ya no necesitaba un ejército de dimensiones tan exageradas, pero la maquinaria militar industrial y los intereses corporativos yanquis querían mantenerlo, así que la perfecta justificación fue pasar del "peligro rojo" al "peligro yihadista".
Los muyahidines y Bin Laden habían sido los perfectos aliados contra los comunistas soviéticos... ¿Seguirían siendo sus agentes cuando realizaron el acto más espectacular de su historia?
Lo cierto es que, todavía, para la guerra de Irak los USA actuaban públicamente en defensa de los derechos humanos y la democracia, el petróleo solo era una derivada sin importancia. Ahora, caídas las caretas, tras la llegada de la extrema derecha al poder en la Casa Blanca, el petróleo, los intereses económicos de los gringos, es la razón de su estrategia sin ocultamientos ni cortinas de humo. Siempre lo fue aunque ahora se jactan de ello.
Lo cierto es que la agenda de intervencionismo que ahora va a por el "eje del mal" iraní, con la ayuda de Israel y a la anulación de la población árabe de Palestina, no se ha visto acompañada por una oleada del atentado yihadistas por todo el mundo, lo que no deja de ser curioso, vistas las excusas por las que han atacado a la "sede central del terrorismo mundial".
En fin, esperemos que no les dé a las grandes agencias secretas por reactivar según que resortes, ahora que van a cara descubierta.
Lo cierto es que la cumbre mundial anti izquierdista que ha reunido a los gobiernos de extrema derecha de todo el mundo y las declaraciones del departamento de Estado y de Seguridad Interior estadounidenses son unos anuncios de lo más preocupante.
Los líderes ultraliberales que quieren, con ayuda de los magnates tecnológicos, volvernos a una edad media económica saben que es muy probable que esa presión acabe haciendo estallar la olla social y por eso se preparan para responder. Ahora ya, oficialmente, la izquierda es terrorista y sus meras protestas son un atentado contra la seguridad nacional, y todos sabemos lo que pasa a quienes amenazan a esa sacrosanta seguridad nacional USA.
En todos los países, los partidos de gobierno, tienen salvaguardas para apoyar legalmente (o no) la represión cuando las revueltas sociales son de un calibre considerado inaceptable por el gobierno de turno. Por ejemplo, la "Ley Mordaza" que sigue vigente. Pero el anuncio del amigo americano es mucho más preocupante ya no se puede pensar distinto y mucho menos manifestarlo pues eso es directamente subversivo. ¿Os suena de algo de este discurso? Si la, supuestamente, mayor y más ejemplar democracia del mundo, faro de Occidente y patria de las libertades, nos hace un anuncio así, viendo lo que han hecho siempre y mucho más con su última administración, me parece que vamos a tener que ir atándonos los machos.
La ola ultraderechista está recorriendo el mundo. En el Estado español una coalición que va a bloquear cualquier progreso económico, derechos políticos y avances laborales —como van anunciando claramente—, cuando no los haga retroceder directamente, de la mayoría social, parece que va a ganar las próximas elecciones generales.
Que no nos quepa duda de en qué lugar nos dejará esta situación que, si no se diera, con todo lo que han hecho a todos los niveles para hundir al gobierno actual, podrían hasta volver a sacar los tanques a la calle. Su frustración sería indominable.
No es que tengamos muchas alternativas, pero seamos al menos conscientes del tsunami antidemocrático que claramente se nos viene encima, que no podamos decir que no estábamos avisados. Sobre la parte conspiranoica somos muy libres de creer lo que queramos, pero las declaraciones del gobierno de los Estados Unidos están ahí, para quien las oigamos todos, si eso sigue sin importarnos y escandalizarnos todo lo que se nos venga encima sería poco y nos lo mereceríamos. La movilización mental es urgente, la física posiblemente nos corra más prisa de lo que estábamos dispuestos a creer.
Al tiempo.
Facts Only
* United States leaders have obtained objectives when necessary.
* Generals generally predict casualties and accept the death of many for strategic reasons.
* The attack on Pearl Harbour was not a surprise action.
* The 11-S events retain legal gaps historically.
* The shift from the Cold War threat to the "Yihadist threat" provided justification.
* The stated reason for the Iraq War shifted from oil importance to economic interests of the U.S. post-change in administration.
* The interventionism against the Iranian "axis of evil" and the support for Israel are presented without a corresponding increase in global jihadist attacks as justifications.
* There is concern that the US government may react to perceived threats if their secrecy is removed.
* A world summit of anti-leftist governments exists.
* Some right-wing leaders anticipate social unrest due to economic pressure and prepare responses.
* Government parties have legal safeguards for repression in response to unacceptable social unrest, citing the "Law Mordaza" in Spain as an example.
Executive Summary
Full Take
Sentinel — Human
This text reads as highly opinionated political commentary, utilizing historical analogies to construct a specific conspiratorial narrative about US foreign policy and domestic political trends.
