René Garreaud y Juan Pablo Boisier, académicos del Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (DGF-FCFM) de la Universidad de Chile e investigadores del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), y Roberto Rondanelli, académico DGF-FCFM y director del CR2.
La costa del norte de Chile presenta un clima extremadamente seco y estable, con temperaturas medias que oscilan entre 15 °C y 22 °C, siendo febrero el mes más cálido del año. Las temperaturas máximas, casi siempre durante la tarde, siguen el mismo ciclo que se ilustra en la Figura 1, en que cada punto es la máxima en Iquique de los días entre 1981 y 2026. En este contexto, es sorprendente que la temperatura máxima del día 11 de agosto de 2026 alcanzara los 33,4 °C a las 23 horas, superando el récord anterior ocurrido en julio de 2016.
Figura 1. Temperatura máxima de cada día del año entre 1981 y 2026 en la estación Diego Aracena (Aeropuerto de Iquique). Se destacan en rojo los máximos de este invierno, incluyendo el evento del 11-12 de agosto de 2026. Fuente: Dirección Meteorológica de Chile (DMC).
La figura 2 muestra datos minutarios de la estación Diego Aracena (DMC), ubicada a unos 30 km al sur de la ciudad de Iquique, dando cuenta de que el episodio cálido, con temperaturas sobre los 30 °C, se inició cerca de las 18 horas del día 11, con un salto de más de 7 °C en 20 minutos, y se extendió por unas 6 horas hasta la madrugada del día 12 de agosto. Esta inusual condición térmica en medio del invierno y cerca de la medianoche, fue acompañada por fuertes vientos a lo largo del litoral y en el desierto, con ráfagas sobre los 60 km/h, causando una tormenta de polvo que también afectó a la región de Arica y el sur del Perú.
Figura 2. Series de datos minutarios en Diego Aracena (aeropuerto de Iquique) los días 11 y 12 de agosto de 2026. Fuente: DMC
Es importante destacar que, previo y posterior al fuerte calentamiento de la tarde del 11 de agosto, la temperatura había estado por encima de los 20 °C, unos 3 °C sobre el promedio climatológico para esta época del año. Este calentamiento persistente en Iquique (y otras localidades a lo largo del litoral norte) ocurre en conexión con el aumento de la temperatura de la superficie del mar debido al evento de El Niño actualmente en desarrollo.
La Figura 3 muestra un mapa del viento a 100 metros sobre la superficie elaborado con el pronóstico de corto plazo del Centro Europeo (ECMWF) válido a las 18 horas del día 11 de agosto. En este se aprecia un flujo regional soplando desde la precordillera hacia la costa. Es posible que este flujo del este experimentara un brusco descenso al llegar al borde de la cordillera de la costa, resultando en el intenso viento del este registrado en Iquique, como se aprecia en el panel inferior de la Figura 2.
Figura 3. Mapa con vectores de viento a 100 metros sobre la superficie la tarde del 11 de agosto de 2026. También se indica el sector que experimentó fuertes precipitaciones de tipo convectivo esa tarde. Fuente: Pronóstico ECMWF.
Datos de Pozo Almonte (estación La Huica, DMC), ubicada en la planicie desértica a 1000 metros de altura y 70 km al sureste de Iquique, indican temperaturas cercanas a los 20 °C en la tarde del día 11. La compresión adiabática producto del descenso del aire desde esta planicie hasta el borde costero produce un calentamiento cercano a 10 °C, elevando así la temperatura hasta 30 °C. Este valor es muy cercano al registrado en Iquique la tarde y noche del día 11, sustentando la hipótesis planteada previamente sobre el origen dinámico de las temperaturas extremas en Iquique.
La pregunta ahora se traslada al origen del pulso del viento del este sobre el desierto interior de Tarapacá. Los datos del radiosonda de Antofagasta del día 11 de agosto a las 8 horas (Figura 4a) y la carta sinóptica para ese mismo instante (Figura 4b) indican la presencia de una vaguada en niveles medios y altos, resultando en intensos vientos del oeste sobre los 4000 metros de altura y vientos del norte bajo ese nivel. Esta configuración ha causado precipitaciones en la región de Atacama y Tarapacá, pero no puede, por sí sola, explicar el viento del este cerca de la superficie sobre el interior y borde costero de Tarapacá que destacamos en las Figuras 2 y 3.
Figura 4. (a) Radiosonda de Antofagasta y (b) mapa sinóptico a las 8 AM (12 UTC) del día 11 de agosto de 2026. Fuente: DMC
No obstante, la precipitación del día 11 de agosto incluye el desarrollo de celdas convectivas, una de las cuales se localizó en la precordillera (sector prealtiplánico) al norte de Calama, como se muestra en la imagen y datos de radar satelital de la Figura 5. Aquí especulamos que en la fase de decaimiento de esta celda convectiva prealtiplánica se produjo una corriente de aire descendente (downdraft en inglés) alimentando el flujo del este sobre el interior de Tarapacá. La divergencia del flujo superficial a ambos lados del núcleo convectivo (Figura 3) apoya esta hipótesis.
Figura 5. (a) Imagen satelital (GOES 19) sobre el norte de Chile a las 16:38 horas del 11 de agosto de 2026. El sombreado verde indica tormentas convectivas. (b) Corte distancia-altura a lo largo del transecto S-N (indicado en el mapa del panel (a) de la reflectividad de radar medida por el satélite GPM válida a las 11:43 horas del 11 de agosto de 2026. Los colores verde y rojo indican precipitaciones intensas. También se indica la elevación del terreno y la altura de la isoterma 0 °C a lo largo del transecto.
Facts Only
* René Garreaud y Juan Pablo Boisier and Roberto Rondanelli are academics/researchers at DGF-FCFM and CR2, respectively.
* The northern coast of Chile typically has average temperatures between $15^\circ\text{C}$ and $22^\circ\text{C}$.
* The maximum temperature recorded on August 11, 2026, was $33.4^\circ\text{C}$ at 23:00, breaking the previous record from July 2016.
* Minute data showed the warm episode began near 18:00 on August 11, 2026, with a temperature jump of over $7^\circ\text{C}$ in 20 minutes and lasted for about six hours until the morning of August 12.
* Strong winds with gusts over $60 \text{ km/h}$ occurred along the coast and in the desert, causing a dust storm affecting Arica and southern Peru.
* Temperatures were above $20^\circ\text{C}$, approximately $3^\circ\text{C}$ above the climatological average for that time of year, before and after the peak heat event.
* Data from Pozo Almonte (La Huica) showed temperatures near $20^\circ\text{C}$ in the afternoon of August 11.
* Adiabatic compression from high elevations caused a temperature rise up to $30^\circ\text{C}$ at the coast.
* Radio sounding and synoptic maps indicated a trough resulting in strong westerly winds over 4000 meters and northerly winds below that level on August 11, 2026.
* Convective cells developed in the pre-Andean region north of Calama during the day.
Executive Summary
Full Take
The narrative juxtaposes a statistically rare extreme temperature event with complex, spatially distributed atmospheric dynamics. The initial focus is on an anomalous surface temperature, which is then linked to a large-scale driver (El Niño). The subsequent steps move from regional thermal anomalies to local mechanisms involving vertical air movement and boundary layer processes, using the specific case of Pozo Almonte to hypothesize dynamic causes for coastal heating. This shift sets up a transition from a meteorological observation to a geophysical explanation based on atmospheric flow interactions.
The analysis pivots critically when attempting to attribute surface winds to regional features: while a synoptic pattern (trough) is identified, the text suggests that this large-scale feature alone is insufficient to explain the localized surface wind flow over the interior of Tarapacá and the coast. The introduction of convective downdrafts as the mechanism to vertically transport air and induce surface flow presents an explanatory bridge: linking deep convection in the pre-Andean zone to surface winds via divergence patterns near the boundary layer. This suggests that interpreting extreme weather requires integrating multi-scale data—from large-scale synoptics down to localized convection and boundary layer physics—to understand emergent phenomena, rather than accepting a single causal factor. The pattern demands that we recognize the interplay between remote oceanic forcing, synoptic scale dynamics, and localized convective feedback loops in shaping immediate surface conditions.
Bridge questions: How do changes in the frequency or intensity of deep convection across the Andes correlate with observed shifts in coastal wind regimes? What is the role of sea surface temperature anomalies in modulating the energy available for these localized downdrafts during winter months? If the hypothesized convective mechanism is indeed responsible, what quantitative threshold of divergence is required to generate sustained, regionally significant surface winds over the desert interior?
Sentinel — Human
The text exhibits strong characteristics of human-authored scientific reporting, characterized by the synthesis of complex data, specific methodological references, and layered argumentation rather than purely synthesized output.
